jueves, 8 de noviembre de 2012

Rainy Day


Y el día finalmente había llegado.

Hace algunas semanas teníamos con TaeMin un pequeño paseo programado. A pesar de que por lo general en los días de libertad solíamos ir a caminar tomados de la mano, conversando sobre cualquier trivialidad en la vida, ya que, estamos sí, juntos siempre, pero no significa que sepamos todo del todo en el momento justo. Siempre supimos que debíamos llevar las cosas bien, y era el momento en que nos exponíamos nuestras inquietudes. Cada uno, hacía ver la vida del otro hasta más bella de lo que era en compañía.

«¡Hyung!» Una voz fue la responsable que me exaltara desde mi más profundo sueño, que estaba mezclado con un poco de reflexión. Aún no constaba con ganas de levantarme, así que me di la vuelta sin responder a mi emisor. «¡Hyung, no seas dormilón!» Insistió aquella dulce voz, que a los segundos reconocí: Era TaeMinnie; pero aunque mi corazón saltaba de alegría (como cada mañana, y cada segundo de mi vida) sinceramente estaba agotado, no deseaba despertar. «Bien, creo que tú lo quieres de ese modo.» Murmuró dicha voz, que cada vez se volvía más cercana a mí. En cosa de instantes, ya la suave calidez de sus labios estaba sobre los míos. Claramente, sin poder más, correspondí a su beso. En una de esas, mis labios actuaban por impulso al reconocido calor que se sentía hasta en lo más recóndito del corazón. «¡Há! Estás despierto. Sino te levantas me molestaré.» El calor que sentía hace segundos fue bruscamente interrumpido. Abrí los ojos tan desapacible como dicha acción, un poco pasmado de aquello.
«¡Oye!» Repliqué, infantilmente «¡Yo quería seguir besándote, así que ven acá.» Sus risas inundaron la habitación, seguida de las mías, mientras besaba cada lugar de su rostro. Sinceramente no quedó ninguno sin haber sido rozado por mis labios.
«Conozco perfectamente el modo en que despertaste, JinKi» Y se ponía así, como él comprendía, podía manejarme.
«¡Lo admito! Pero es que sabes que quedo con gusto a poco y necesito más.» Confesé con mayor naturalidad, dibujando un puchero con mis labios. Amaba jugar con él.
«¡Gánatelo!» Me desafió, alejándose de la cama para mirar por la ventana, no antes abriendo las cortinas que impedían entrara mucha luz al lugar.
En sus expresiones, la emoción que irradiaba de su jubiloso rostro se transformó en decepción. ¿Qué habría ocurrido? Nada más atiné a levantarme y acercarme a él, tomándole de sus hombros por atrás.
Miré aquel vidrio que estaba lleno de cristalinas gotas de lluvia pegadas a él, dándose a notar un cielo totalmente gris. TaeMinnie se alejó de mí sólo para darme la vista al rostro, suspirando desganado. «Yo quería que hoy fuésemos a pasear, como lo teníamos planeado...» Masculló, finalizando con un suave suspiro. Formé una mueca con mis labios y me acerqué los pasos que nos alejaban para abrazarlo con mucha fuerza. No pasó demasiado para que él se aferrara a mí, como yo me aferraba a él. «Lo sé, yo también quería ir, pero con estas condiciones ni ir a comprar podremos...» Hablé con un poco de dolor en mis palabras. Sabía lo emocionado que mi amado se encontraba hace semanas por ir a ese lugar, pero tampoco querría exponer su delicada salud por un panorama.
Pensé, y de un repente él tomó mi mano llevándome hacia el armario. Sacó las primeras ropas que encontró, mías, claramente, y me las dejó sobre mis brazos. Le miré con rostro confuso, y simplemente dijo «Vístete, iremos igual.» Podría jurar que ordenó, pero no alcancé ni a replicar, ya que él corría hacia el baño para cambiarse por su parte.
Si él quería ir, pocas ganas tenía yo de llevarle la contraria, así que hice caso, estando completamente listo al cabo de unos minutos.
Cuando volví a verlo, él se encontraba listo igual, y mantenía un paraguas en su mano. Me sonrió al notar que había obedecido; tal vez de su caprichosa orden, pero lo había hecho. Se aproximó finalmente, y luego de haber besado mis labios, indicó que debíamos irnos.
Quise llevarlo en mi automóvil, pero se negó. Abrió su barrera contra el agua y se acercó a mí lo más que pudo para brindarme su protección. No podía negarlo, era hermoso como se comportaba en situaciones ya dichas.
Tomé una de sus manos y le ingresé con la mía a un bolsillo para que no se entumiera. Debía velar por su salud si había aceptado a llevarlo con una torrencial lluvia.

A los minutos de una dulce y agradable caminata, llegamos al parque en que habíamos planeado tener un hermoso día de campo. Me aproximé a la pileta del lugar, y miré como el agua bailaba frente a las gotas de lluvias que caían ahí.
«Me gusta mucho más este lugar así...» Murmuró, mirando lo desolado del territorio, llenando su vista con el verde natural que resaltaba de las hierbas y árboles mojados. El aroma húmedo no molestaba mi olfato, ya que se mezclaba con el particular aroma que emanaba de la esencia de mi amado novio. Era, sin duda, el perfume más excepcional.
Le miré, ya que se encontraba demasiado callado, y nada más se encontraba tal vez perdido entre sus pensamientos, pero al inspeccionarlo bien, me percaté que tiritaba, ¿y cómo no? Estaba demasiado helado.
Me acerqué lo más que pude, y lo estreché contra mis brazos, acurrucándolo lo más que podía, aprovechando de depositar a la vez un cálido beso sobre su coronilla, que mantenía sus castaños cabellos totalmente mojados con las réplicas de dichas gotas que ambos divisamos en el principio del día sobre el vidrio de nuestra habitación
«¿Por qué quisiste venir? Me muero si te llegas a enfermar...» Confesé, sintiéndome sinceramente preocupado por su bienestar. En respuesta a mi interrogante, a los segundos de ser emitida, sentí como por su propia cuenta él buscaba más calor contra mi cuerpo. Una voz tímida luego pronunció: «En este frío clima, con esta lluvia empapándonos, puedo sentir con más claridad ese calor que emana de ti... Se siente más nítido, más vivo y real, y es ese calor que me encanta, la prueba viva de lo que bombea tu corazón... amor para mí» Susurró, cada vez descendiendo el tono de su voz. Bajé mi mirada y pude observar una dulce sonrisa que se escondía en mi pecho. Sus pómulos lo delataban.
Me alejé nada más un poco, lo suficiente para mirarle, pero no tanto como para soltarlo y dejarlo libre. Su rostro mojado me sonreía, y sus rojas mejillas tonalizaban a la perfección con su nariz y el amoratado color que sus labios habían captado. Esbocé la más dulce de mis sonrisas, llenándome de ternura con esa escena suya, ¿y es que jamás dejaría de ser tan precioso?
Decidí querer llenarme de su calor, y previamente cerrando mis ojos lo besé con sutileza. Sus labios se sentían fríos, pero su aliento era cálido, y tanto como el mío. Sus gélidos labios habían iniciado a tomar calor de los míos, lo cual no impedía comenzar a llenar mi tibio corazón de las sensaciones más cálidas y hermosas del amor.


Mi amado tenía razón: Por más frío que el día resultara ser, valorizaba su calor natural; calor de su ser que bombeaba directamente desde el corazón: lugar exacto en donde nuestros sentimientos de amor nacían. Y a la misma vez me hizo entender un simple concepto: En los más desolados momentos, su calor me acompañaría, y podría hacerme ver que sólo tenerlo a mi lado volvería mi corazón a la vida, aliviando así, cualquier día malo, como los que muchas veces solía tener.


Todo lo hacía perfecto. Todas las enseñanzas que mi novio me hacía aprender se volvían un valioso recuerdo en el corazón,  y es que Lee TaeMin para mí es y siempre será lo más perfecto y valioso en el mundo entero. 

sábado, 10 de marzo de 2012

Fragancia (TaeMin's P.O.V)


H
abía sido una larga noche aquella vez. Nos habíamos amado hasta que sentí tímidos rayos de sol entrar a través de la gruesa cortina de esa habitación.

“Dormiré” Escuché que mi novio musitó mientras yo estaba perdido entre el cielo de la habitación y mis pensamientos.

“Te sigo en un momento” Le respondí y apenas pasaron los segundos esos suaves labios se posaban en mi mejilla derecha originando un dulce beso; un dulce y suave beso.

Ese día mi sueño se había extinguido y las ganas de dormir eran nulas. Exhalé aire que tenía contenido en mi pecho por un momento y miré mis brazos que reposaban sobre el cobertor que limitaba la desnudez que poseían nuestros cuerpos. Estos estaban mojados, una gota de sudor se había asomado por cada uno de los poros de ese lugar y luego de perderme en mis pensamientos pude percibir que nuestro paradero emanaba un exótico aroma.

Siendo sincero no comprendía por qué era de ese modo, ya que para mí era costumbre quedarme a pensar cada noche luego de intimar, pero lo diferente es que ese día comprendí mi gran interrogante.

Ese aroma penetró en lo más hondo de mi cuerpo, de seguro lo hacía por cada una de las vías que se le permitiesen y me llené de paz. No era de esa paz que todos conocemos, en la cual nos sentimos plenos y tranquilos, no era de esa. Yo pude apreciar como cada uno de mis sentidos se activaba, pero de una forma bastante peculiar; mi mente comenzó a volar y un torrente de recuerdos se vinieron a mi mente. Pude disfrutar ese delicioso éxtasis que duró no más unos minutos hasta cuando volví en sí a mi realidad. Abrí mis ojos y los rayos de sol habían logrado adentrarse más en nuestros aposentos, y una sensación cálida me invadió.

Sin más, miré al rostro de mi amado que estaba sumido en un profundo sueño a mi lado. Aquella expresión tan dulce y pacífica me llenó de alegría y mi corazón comenzó a latir fuertemente como hace tiempo no lo hacía, tan sólo me recordó a mi primer beso; la primera vez que mis labios buscaron la calidad en unos contrarios y sí, fue sobre los labios de mi amado Lee JinKi.

Me dediqué sin más a acariciar esos diminutos cabellos que se asomaban al hermoso rostro de mi amado, sintiendo como un simple pensamiento irrumpía mi mente…



Ese aroma, sencillamente emanaba amor.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Una vez más


Sentí que estaba llorando entre mis sueños… una vez más.
Me llenaba de tristeza el hecho que estuviéramos tan separados. Nunca antes había sido de ese modo, pero aunque lo odiara así era.
Muchas veces entre sueños llegaban a mi mente un montón de imágenes no tan sólo producto de mi imaginación, si no más que nada recuerdos que se acumulaban en mi mente sin querer ser desechados.
¿Cómo querer olvidarlos? Si cuando tenía alrededor de 12 años lo conocí. Siempre fue bastante atento conmigo, pero era pequeño y no sabía de esas cosas del amor y nada más pensaba que era un amigo al cual apreciaba bastante, no más que eso. Muchas veces aquella sonrisa era capaz de alejar mis más grandes temores y qué decir de cada vez que sentía su abrazo… mi cuerpo siempre se ha debilitado ante su tacto, se sentía tan cálido y acogedor que… no lo soltaría jamás.
Al recordar tantas cosas hermosas en ese momento sentí lágrimas salir de mis ojos entre dolorosos sollozos, pero calmó eso momentáneamente una mano suave acariciaba de mis cabellos y yo me dejé sentir, necesitaba apoyo, y también me di cuenta que no estaba soñando, si no llorando… una vez más.

“Así que llorando de nuevo, bebé’’ Era claramente la voz de Key hyung auxiliando de mi sufrimiento una vez más. “Osh, deja a JinKi en paz’’ Dijo con un suspiro mientras buscaba la forma de mirarme con su ceño fruncido, pero luego sonrió; yo también le sonreí.
Sabes perfectamente que desde que acabamos me siento así… -Le dije resignado, con intensiones de llorar una vez más.
Lo ves a cada momento ¿Por qué no le hablas? Si no te has dado cuenta él sí quiere hacerlo –Dijo seguro. Claramente era cierto, pero algo en mí no me dejaba y terminaba ignorándole cuando apenas le veía. Suspiré resignado. –Vamos, no es tan malo, quizá JinKi no es un tonto, y tal vez tú ya has madurado lo suficiente como para afrontar esas adversidades que atacaban a la bonita relación que tenían.

Si aunque no quisiera creerlo, todo lo que mi hyung decía era cierto y a pesar de eso me limitaba a llorar y llorar sin nada más.

Okay hyung. Me dejaré hablar por Onew hyung –Sentencié algo vencido aunque yo mismo me sentía triunfante; había sido una difícil decisión.
Bien, entonces… -En ese momento mi hyung me quitó las sábanas y con fuerza me echó de la cama levantándome para empujarme fuera de la puerta donde choqué por sorpresa con el dueño de mis llantos y mi amor.

Miré hacia atrás y Key cerraba la puerta y me decía con sus labios “Suerte”. Apenas volteé sonrojado, Onew miraba con reproche a JongHyun que por su parte cerraba la otra; de seguro habían planeado todo esto.

H-Hola, TaeMin –La voz temblorosa del mayor me sacó del trance y lo miré. El tenía la mirada perdida a cualquier lugar, pero menos a mí y pude suponer que estaba nervioso. Lo conocía.
Hola hyung –Por mi parte le contesté tímidamente mientras jugaba con mis manos.
¿Quieres hablar, no? –En ese momento finalmente me miró y lo miré. Nuestros ojos dieron contacto fijo y sentí como todo volvía a mí. Me llené de paz y angustia a la vez, era extraño… era imposible no perderme en aquellos ojos que tanto amaba.
Sí –Dije decidido, pero no firme.

Su mano tomó de mi muñeca y mis mejillas tomaron el color más rojo que pudiera existir, mientras notaba que por su parte era recíproco.
Me llevó hacia la cocina en donde me soltó y comenzó a calentar una leche a la vez que se preparaba un té.

Espérame en la mesa –Ordenó de forma gentil concentrado en lo que hacía, y yo afirmé para luego tomar asiento en dicho lugar.

Pasó un momento y lo vi llegar con dos tazones. Se veía bastante inseguro y podría jurar que se le iban a caer.

¡Hyung! –Exclamé, pero luego con un suspiro de alivio, mi amado dejó ambos tazones en la mesa para finalmente ir en busca del pan. Había hecho tostadas.
Espero todo haya quedado bien, ¿está la leche a una buena temperatura? –Me preguntó una vez que trajo los panes y los dejaba encima de la mesa, con cierta mirada desinteresada. Me perdí en él sin duda. A los segundos vi como tomaba su tazón, y luego de imitar su acción y probar de mi leche.

S-S… -Iba a responder cuando oí la exclamación de dolor por parte del mayor. De seguro el nerviosismo había hecho sus manos temblar y se derramó el té que bebía sobre sí.
Me apresuré y fui en busca de un paño a la cocina. Apenas quise comenzar a secarlo intentó quitármelo, pero no le hice caso y seguí limpiando y soplando de su ropa; de seguro se había quemado fuerte y noté su sorpresa. Repentinamente me miró a lo ojos; quise quitarle la mirada pero era inútil, él la sostuvo.
Mis piernas comenzaban a tiritar, un torrente de emociones se apoderaba de mi delicado cuerpo en cuanto escuché una frase salir de sus labios.

“Aún te amo”
A pesar que mis ojos se llenaron de lágrimas, noté el nerviosismo que este tenía y lo abracé son más. Aquellos fuertes brazos aferraban mi cuerpo al suyo y en cuanto me sentí tranquilo comencé a decirle una y otra vez “Te amo JinKi, TE AMO”.
Aún nos amábamos….

Tal vez ambos fuimos unos tontos. Quizá desperdiciamos valioso tiempo de relación, pero estábamos ahí, fundiéndonos en un beso del más puro amor.

Estábamos juntos y vivíamos nuestra plena felicidad una vez más.

sábado, 25 de febrero de 2012

Nuestra nueva vida.


Eran los días más hermosos de mi relación con JinKi. La compañía le había dado un poco más de libertad (extrañamente) y era razón por la cuál teníamos más tiempo de salir juntos, no tan sólo a comer unas cuantas horas mientras nos alejábamos de los demás, si no también de pasear, y conocer nuevos lugares.
En poco tiempo me había conocido casi todo Corea del Sur, porque aunque he vivido aquí toda la vida, y dábamos conciertos en todas ciudades, no había podido conocer de estas.
Entre todos esos paseos, un día, fuimos a la provincia de Gyeonggi, pero ¿podrían creer que conocí a sus padres? Lo que daba a mi sorpresa es que ellos estaban enterados de nuestra relación. Me recuerdo que al momento en que manifesté mi sorpresa, cuando ellos me saludaron como ‘’Yerno’’ su madre me dijo: ‘’Ni que fuera algo muy secreto’’ ¿Realmente se notaba? Pero ese no era el punto central.
Nuestra relación daba todas esas nuevas experiencias que fortalecían aún más nuestro amor. Me encantaba los días que me lo encontraba a mi lado al despertar. Sinceramente no cambiaría por nada cada momento a su lado, pero justamente tal y como dicen ‘’Nada es perfecto’’

Un día habíamos decidido salir a comer, porque la verdad ese día mi cuerpo no daba para ir a caminar. Le pedí que me llevara en su auto al restaurante más cercano. Anteriormente solíamos salir por pollo, pero ese día le pedí que me llevara a comer bulgogi. JinKi sabía perfectamente que era mi comida favorita y accedió al instante.
Con algo de pereza caminé hasta sentarme ¡Era algo desesperante! Y apenas eché el primer pedazo de carne a mi boca, sentí que mi cuerpo lo rechazaba. Corrí al baño y lo expulsé.
Apenas volví, le dije a JinKi que me sentía mal y que mejor volviéramos. Aún recuerdo ese semblante de preocupación. Si bien él sabía perfectamente lo enfermizo que puedo llegar a ser, y así mientras estaba recostado en la cama él me atendía.

Pensé que era una simple enfermedad…. Pensé…

Cada día que pasaba mis malestares empeoraban, pero yo de forma terca me negaba a ir a médico.
“No, JinKi. No quiero ir a médico” replicaba cada que él me insistía en ir a ese horroroso lugar; no hasta que insistió tanto que terminé dejándome llevar.
Ese día el médico me tomó un montón de exámenes, y pidió que mi novio se quedara afuera. La verdad me parecía bastante extraño, y miré a profesional un poco desconcertado, aunque no era más de lo que él me miraba a mí.
“Estás embarazado” Dijo, sin ningún preámbulo, y sentí como aquellas palabras llegaban de golpe a mí. Es que… ¿Realmente lo estaba?
El me explicó la razón, todo lo que tenía que ver. El motivo por los cuales yo sentía semejantes malestares, o por qué ya rechazaba de la comida, ¿pero qué iba a hacerle? Yo sí, estaba feliz, pero es ese detalle el preocupante… A JinKi no le gustan los niños.

Al salir de la consulta, me encontré a mi novio ansioso esperándome, y yo tan sólo le sonreí. ‘’No pasa nada grave’’ Me limité a responder cuando él mismo me pregunto que me habían dicho. No quería dar detalles, no ahora.
Me dejé llevar a casa, en su auto, mientras pensaba en el camino cómo le diría. ¿Cómo le digo? De seguro se espanta, o lo toma el terror y termina dejándome, a mí, y a nuestro hijo… Y yo, no quiero estar sin él...
TaeMin, amor ¿Qué pasa? -Escuché de entre mis pensamientos y lo miré- Estás llorando. -Dijo algo (bastante) preocupado y yo al posar mis manos sobre los ojos noté que efectivamente lo hacía.
Nada… -Respondí vagamente, y al notar que habíamos llegado, abrí solo la puerta y corrí a echarme en la cama.

La maldita incertidumbre podía más que yo mismo. No dejaba de pensar en aquellas palabras, y en las posibles palabras que mi novio diría.
JinKi… no quiero que estés lejos de mí…
Nunca lo estaré. –Escuché su voz, claramente, y noté que lo que había pensado recientemente lo había dicho en voz alta- ¿Qué sucede? –Se sentó a mi lado en la cama, y sentí como sus manos acarician de mi cabello, suavemente.
¿Qué pasaría sí… sí llegara un niño al mundo? –Le pregunté inocentemente, sin darle la mirada.
¿Un niño? –Me miró alzando una de sus cejas, y un poco confuso- Pues, es una bendición ¿No? O así les dicen. –Me respondió algo pensativo.

En ese instante sentí que ya no podía más. Tome aire, lo más que pude y me senté en la cama. Lo miré a los ojos y finalmente expulsé.
“JinKi, estoy embarazado.”
El sonrojo de mis mejillas se prendió como una ampolleta cuando presionas el interruptor, y ese nudo en la garganta tan incómodo me abstenía de más palabras, aunque sentía que debía decir mucho más.
Ya lo había hecho, ya se lo había dicho, pero ¿Qué más podría hacer? No iba a esconderlo toda la vida, era algo bastante obvio, pero en ese momento algo interrumpió mis pensamientos. Sentí los fuertes brazos de mi novio rodear mi delgado cuerpo aferrándome a él. Sus dulces labios posaban un suave beso sobre mi coronilla y no pude evitar llorar más.

No llores, amor –Sentí su petición y no dude en aferrarme un poco más, intentando calmar mis lágrimas.
De verdad… Lo siento… -Como pude el pedí disculpas, aunque sabía que no se las debía.
Ya no te disculpes. –En ese momento, sentí de ese fuerte abrazo más ligero, notando una de sus manos acariciar mi mejilla para luego alzar mi rostro y darnos la vista fija- Seremos muy felices, los tres –Noté en ese instante aquella dulce sonrisa, esa sonrisa que sólo le pertenecía a él, tan amplia y radiante.
¿D-De verdad? –No pude evitar también sonreír, él nos estaba aceptando.
¡Claro! ¿O crees que no? Podremos ahora fortalecer más de nuestro amor. Es el momento perfecto para llegar a nuestras vidas –No pude contener lágrimas cuando sentí su mano en mi vientre. El, era dulce, como siempre- Los amo. –Posó en ese instante un beso en mis labios aún sin apartar su mano de ese lugar.Ese beso estaba tan lleno de amor y sentimientos que lo correspondí del mismo modo, pleno de la más bella felicidad.
Vamos a ser felices, para toda la vida.

miércoles, 25 de enero de 2012

Sombrerito azul

La mañana había estado bien movida en todos sus sentidos. No sé por qué por una extraña razón no desperté a tiempo, y por eso se atrasaron todos ¿Es que tan dependientes de mi son? Muchas veces quisiera que también se preocuparan ellos mismos de despertar, por lo menos JongHyun que sé que no le cuesta levantarse, pero ese no es el punto. Lo peor de todo es que yo debía irme antes. De seguro el manager quería hablar ciertos asuntos conmigo y tampoco podía negarme, era lo que más nervioso me tenía.

Me levanté rápido de la cama moviendo a TaeMin.

Tae, Tae ¡Levántate! –Le dije en tono de voz más o menos alto para que el menor de ese modo despertase, pero creo que estaba muy cansado ya que se negaba entre sueños.

Mhh, Mhh déjame dormir un poco más hyung. –Decía dándose vuelta para otro lado.
Bueno, obligación de él no era levantarse a esta hora. Tenía un poco más de tiempo para dormir, pero yo quería tomar desayuno a su lado, al menos eso habíamos acordado ayer, pero es persona, tiene necesidades como dormir.


Me apresuré, y tomé una ducha lo más rápido posible, vistiéndome con cualquier harapo que encontrara; no tenía tiempo para elegir si verme bien o no; más importante eran los compromisos y yo no quería ser regañado por el manager.
Llegué a la cocina y me preparé un café sin permiso en la cafetera que pertenecía a MinHo (Ojalá no se dé cuenta) y tosté un pan. Al menos el desayuno sin TaeMin iba a ser rápido y podía irme más tranquilo con algo de tiempo, que correr, y correr.
Una vez que acabé con la humilde comida, me despedí con la mano de Key que estaba en la cocina y salí más que rápido.

Mientras camino, tenía el presentimiento de que algo se me había olvidado pero ¿Qué era? No lo sé; tenía en mente que no debía llegar tarde y todo desapareció.

Apenas llegué a la compañía mis suposiciones habían sido ciertas.
Sí, era una pequeña reunión. Mientras escuchaba atentamente a mi mente llega otro compromiso.

-Flashback-

Hyung, me voy de viaje dentro de unos días. Hace mucho tiempo no paso tiempo con mis padres y ya lo hablé con anticipación en la compañía. Te voy a extrañar demasiado. –Dice el pequeño TaeMin mientras suspirando un poco triste me va abrazando.
Luego de eso, yo no podía hacer más que también abrazarlo, acurrucándole entre mis brazos.

TaeMinnie, pasaremos juntos ese día antes que te vayas ¿Bueno? Al fin y al cabo yo también te extrañaré y necesito atesorar recuerdos en mi mente, más de los que ya tenemos en tu ausencia. –No evité sonreírle amable mientras lo miraba, y él correspondía aquella sonrisa.

-Fin flashback-


¡TaeMinnie! –Dije exaltado, mientras me levantaba de la mesa.
No era disimulado el modo en que todos me miraban con un rostro entre de sorpresa y desagrado, ya que había interrumpido algo importante, pero ¿Qué era más importante? ¿Una reunión? ¿O pasar unas últimas horas con quien más amo, sabiendo que no lo veré en mucho? La respuesta era bastante obvia.

Me disculpé con todo el debido respeto que se merecía la ocasión y salí corriendo en busca de esa persona que era mi novio. El camino a casa se hacía realmente eterno, parecía que nunca iba a llegar, pero sin darme cuenta divisaba nuestro hogar a unas cuantas cuadras.
No sé de que lugar saqué fuerzas extraordinarias y corrí como nunca hasta que llegué a la puerta de la casa y sólo me encontré con JongHyun, Key y MinHo.

¿TaeMinnie? –Pregunté con la esperanza que me dijeran que estaba en la habitación mirando televisión, navegando en internet o por lo menos arreglando maletas, pero ninguna de las anteriores respuestas recibí.

El se fue hace unos minutos JinKi, se veía bastante triste, no se pudo despedir de ti. –Me manifiesta Key, con algo de reproche por que en sí, había sido un poco desconsiderado de mi parte olvidarme de eso.

No aguanté la pena y corrí a tirarme a la cama, pero el sombrero azul de TaeMin estaba encima de ella. El me había comentado que donde iba era soleado y se lo llevaría con él. Tal vez se le quedó, pero por tener un poco de rastro de él lo tomé y de dentro apareció un papel doblado.

“Una nota” Pensé apenas lo vi, o quería convencerme de ello.
La tomé con dicho cuidado, y la abrí de a poco y sí, era la letra de mi pequeño TaeMinnie. El había empuñado el lápiz que trazaba cada palabra en ella.

“Hyung.

Tal vez estés molesto o tal vez no.
Sé que acordamos tomar el desayuno juntos, al menos hablar antes que yo me fuera de viaje, pero no sé como el sueño me detuvo, y sólo pensé en dormir.
Cuando desperté te busqué al lado mío pero no estabas. De primera pensé que tal vez el desconsiderado fuiste tú, pero luego recordé que no había querido despertar; de todos modos íbamos a hablar lo de siempre ¿No? Sabes que a pesar de todo yo pensaré mucho en ti, por eso debes pensar tú en mi.

Volveré lo antes posible, y estaremos juntos. Saldremos a comer helado, pero invitas tú. Jajaja.

Te Amo.

TaeMin.

PS: El sombrero lo dejé, para que tengas algo de mi, y me extrañes más, yo me llevé un polerón tuyo, que de por cierto huele muy rico. ¡Nos vemos! ♥”


Terminé de leer la nota con un poco de nostalgia y alegría. La forma en la que había dicho cosas era graciosa, y amaba mucho eso en él; bueno, amo todo en él.

Sin duda alguna, miré el sombrero de TaeMin con amor y me lo puse en la cabeza. Quizá en casa no hay sol, pero era algo de él que llevaba conmigo.
De ese modo me tiré sobre la cama, a recobrar el sueño que me faltaba. De seguro soñaría con él.

lunes, 23 de enero de 2012

Tu calor para dormir ♥

Extrañamente esa noche no podía conciliar el sueño. Me tenía bastante preocupado, ya que había visto mi reloj hace un instante y este marcaba las 2:05 am, y debía levantarme a las 5:00 am. Suspiré resignado. ‘’Ya no dormí bien, y mañana tendré que estar zombi mientras los demás tendrán buen humor’’ Me tapé hasta la cabeza tratando de acallar los pensamientos en mi mente, pero cuando estaba por finalmente dormir unos pasos resonaban fuera de mi habitación seguido por un leve rechinido de parte de la puerta; alguien la había abierto.

‘’Hyung’’

Una voz sonó por toda la habitación y me destapé prendiendo de la lámpara que estaba sobre la mesa de noche y pude finalmente verificar que aquella persona de repentina aparición era el pequeño TaeMin.
Me tomó por sorpresa realmente, pero no podía negar que me agradaba. Simplemente me senté rápidamente en la cama esperando a que finalmente el llegara a mi lado.

‘’¿Puedo dormir acá hyung?’’

Esas palabras parecían música a mis oídos, ahora sí podría dormir tranquilo teniendo el calor del menor a mi lado. Tan sólo asentí.

‘’¿Quieres leche TaeMinnie?’’

Pregunté, ya que sabía que hacer en los momentos en que él no podía dormir, y apenas terminé de sentenciar la interrogante el menor asintió de forma energética, así que me levanté en dirección a la cocina, tomando la leche que estaba abierta en el refrigerador, para ponerla a calentar.
Los minutos parecían eternos, y yo quería ir donde el menor.

Cuando finalmente sonó el aviso de que estaba lista, tomé la leche con mis manos y no evité quemarme, realmente estaba caliente, así que con un paño envolví de la taza mientras caminaba con cuidado a la habitación soplando de esta, a ver si se entibiaba un poco.

Apenas llegué me encontré a TaeMin sentado sobre mi cama, jugando, o más bien intentando jugar con mi cubo de rubix que tenía encima de la mesa. Una escena realmente adorable.



¡Llegó la leche! –Avisé apenas entraba por la puerta aun soplando de esta.

No se te pasó lo caliente esta vez ¿O si? –Parece que me leía la mente, pero siendo sincero tan sólo asentí- No te preocupes hyung –Una vez que me encontraba al borde de la cama él la toma entre sus manos para comenzar a beberla, yo tan sólo me quedé inmóvil mirándolo, pero comenzaba a hacer frío y quería entrar a la cama.

¿Puedo? –Pregunté levantando las tapas, con la intensión que el menor se moviera hacia un lado.

¡Claro! –Salió de su trance y se movió un poco a un lado; aunque no era lo suficiente, al menos podía recostarme en la cama. Ahora me había dado un poco de sueño, pero debía esperar a que terminara su leche mi pequeño acompañante.
Mis pensamientos habían sido interrumpidos a medida que escuchaba nuevamente su voz.

¿Sabes hyung? -Apenas lo escuché lo miré de forma atenta.

¿Dime TaeMinnie? -Escuché al más pequeño reír un poco y luego me miró serio.

Tuve un sueño HO- RI – BLE –Enfatizó la última palabra-

¿Qué soñaste? –Le pregunté con curiosidad con una sonrisa en el rostro evitando las ganas de reír por lo último que había hecho este-

Soñé... soñé que muchas MVPs me seguían queriendo matarme –Finge que tirita de miedo mientras le daba un sorbo a su leche, yo tan sólo reí un poco; ahora si que me causaba gracia.

¿Cómo sabes que eran MVPs? -Noté al menor mirar serio.


Es que desde que hicimos nuestra relación pública, yo sé que ellas me odian… -Dice de forma sospechosa mientras miraba con odio hace el horizonte.



Me dispuse a reír suave y luego tomarlo entre mis brazos.


Pequeño, ellas no te odian, nadie te odia, sólo tienen envidia ¿Ves? –Sonriendo posé un dulce beso en sus labios mientras él tan sólo sonreía.

Lo sé, pero que nadie se te acerque ¡Eres mío! –Demandante exclama lo último-

Yo soy tuyo, tuyo siempre –Posé un beso en su mejilla y luego me acurruqué entre la cama, a medida que notaba que él posaba aquella taza de leche en la mesa de noche imitando mi acción.

Mío para siempre –Musita a la vez que se había acomodado a mi lado y me abraza de forma tímida.

Así es, para siempre –Besé su frente con amor y luego cerré mis ojos- A dormir, que ya nos quedan aproximadamente dos horas de sueño.

¿Dos horas? ¡Pero si hoy es domingo! –Apenas escuché lo que dijo, noté que estaba en lo cierto, pero sonreí feliz-

Entonces dormiremos hasta bien tarde hoy abrazados ¿Bueno? –Le besé nuevamente en los labios y cerré los ojos de todos modos.

¿Hyung? –Esa pequeña voz nuevamente me sacaba del trance-

¿Dime TaeMin? –Dije soñoliento-

Te amo –Sentí como él besaba mi mejilla y ampliamente sonreí-

Yo igual te amo –Lo tomé firme entre mis brazos para dormir cómodamente al lado del que era mi hermoso novio.