Eran los días más hermosos de mi relación con JinKi. La compañía le había dado un poco más de libertad (extrañamente) y era razón por la cuál teníamos más tiempo de salir juntos, no tan sólo a comer unas cuantas horas mientras nos alejábamos de los demás, si no también de pasear, y conocer nuevos lugares.
En poco tiempo me había conocido casi todo Corea del Sur, porque aunque he vivido aquí toda la vida, y dábamos conciertos en todas ciudades, no había podido conocer de estas.
Entre todos esos paseos, un día, fuimos a la provincia de Gyeonggi, pero ¿podrían creer que conocí a sus padres? Lo que daba a mi sorpresa es que ellos estaban enterados de nuestra relación. Me recuerdo que al momento en que manifesté mi sorpresa, cuando ellos me saludaron como ‘’Yerno’’ su madre me dijo: ‘’Ni que fuera algo muy secreto’’ ¿Realmente se notaba? Pero ese no era el punto central.
Nuestra relación daba todas esas nuevas experiencias que fortalecían aún más nuestro amor. Me encantaba los días que me lo encontraba a mi lado al despertar. Sinceramente no cambiaría por nada cada momento a su lado, pero justamente tal y como dicen ‘’Nada es perfecto’’
Un día habíamos decidido salir a comer, porque la verdad ese día mi cuerpo no daba para ir a caminar. Le pedí que me llevara en su auto al restaurante más cercano. Anteriormente solíamos salir por pollo, pero ese día le pedí que me llevara a comer bulgogi. JinKi sabía perfectamente que era mi comida favorita y accedió al instante.
Con algo de pereza caminé hasta sentarme ¡Era algo desesperante! Y apenas eché el primer pedazo de carne a mi boca, sentí que mi cuerpo lo rechazaba. Corrí al baño y lo expulsé.
Apenas volví, le dije a JinKi que me sentía mal y que mejor volviéramos. Aún recuerdo ese semblante de preocupación. Si bien él sabía perfectamente lo enfermizo que puedo llegar a ser, y así mientras estaba recostado en la cama él me atendía.
Pensé que era una simple enfermedad…. Pensé…
Cada día que pasaba mis malestares empeoraban, pero yo de forma terca me negaba a ir a médico.
“No, JinKi. No quiero ir a médico” replicaba cada que él me insistía en ir a ese horroroso lugar; no hasta que insistió tanto que terminé dejándome llevar.
Ese día el médico me tomó un montón de exámenes, y pidió que mi novio se quedara afuera. La verdad me parecía bastante extraño, y miré a profesional un poco desconcertado, aunque no era más de lo que él me miraba a mí.
“Estás embarazado” Dijo, sin ningún preámbulo, y sentí como aquellas palabras llegaban de golpe a mí. Es que… ¿Realmente lo estaba?
El me explicó la razón, todo lo que tenía que ver. El motivo por los cuales yo sentía semejantes malestares, o por qué ya rechazaba de la comida, ¿pero qué iba a hacerle? Yo sí, estaba feliz, pero es ese detalle el preocupante… A JinKi no le gustan los niños.
Al salir de la consulta, me encontré a mi novio ansioso esperándome, y yo tan sólo le sonreí. ‘’No pasa nada grave’’ Me limité a responder cuando él mismo me pregunto que me habían dicho. No quería dar detalles, no ahora.
Me dejé llevar a casa, en su auto, mientras pensaba en el camino cómo le diría. ¿Cómo le digo? De seguro se espanta, o lo toma el terror y termina dejándome, a mí, y a nuestro hijo… Y yo, no quiero estar sin él...
TaeMin, amor ¿Qué pasa? -Escuché de entre mis pensamientos y lo miré- Estás llorando. -Dijo algo (bastante) preocupado y yo al posar mis manos sobre los ojos noté que efectivamente lo hacía.
Nada… -Respondí vagamente, y al notar que habíamos llegado, abrí solo la puerta y corrí a echarme en la cama.
La maldita incertidumbre podía más que yo mismo. No dejaba de pensar en aquellas palabras, y en las posibles palabras que mi novio diría.
JinKi… no quiero que estés lejos de mí…
Nunca lo estaré. –Escuché su voz, claramente, y noté que lo que había pensado recientemente lo había dicho en voz alta- ¿Qué sucede? –Se sentó a mi lado en la cama, y sentí como sus manos acarician de mi cabello, suavemente.
¿Qué pasaría sí… sí llegara un niño al mundo? –Le pregunté inocentemente, sin darle la mirada.
¿Un niño? –Me miró alzando una de sus cejas, y un poco confuso- Pues, es una bendición ¿No? O así les dicen. –Me respondió algo pensativo.
En ese instante sentí que ya no podía más. Tome aire, lo más que pude y me senté en la cama. Lo miré a los ojos y finalmente expulsé.
“JinKi, estoy embarazado.”
El sonrojo de mis mejillas se prendió como una ampolleta cuando presionas el interruptor, y ese nudo en la garganta tan incómodo me abstenía de más palabras, aunque sentía que debía decir mucho más.
Ya lo había hecho, ya se lo había dicho, pero ¿Qué más podría hacer? No iba a esconderlo toda la vida, era algo bastante obvio, pero en ese momento algo interrumpió mis pensamientos. Sentí los fuertes brazos de mi novio rodear mi delgado cuerpo aferrándome a él. Sus dulces labios posaban un suave beso sobre mi coronilla y no pude evitar llorar más.
No llores, amor –Sentí su petición y no dude en aferrarme un poco más, intentando calmar mis lágrimas.
De verdad… Lo siento… -Como pude el pedí disculpas, aunque sabía que no se las debía.
Ya no te disculpes. –En ese momento, sentí de ese fuerte abrazo más ligero, notando una de sus manos acariciar mi mejilla para luego alzar mi rostro y darnos la vista fija- Seremos muy felices, los tres –Noté en ese instante aquella dulce sonrisa, esa sonrisa que sólo le pertenecía a él, tan amplia y radiante.
¿D-De verdad? –No pude evitar también sonreír, él nos estaba aceptando.
¡Claro! ¿O crees que no? Podremos ahora fortalecer más de nuestro amor. Es el momento perfecto para llegar a nuestras vidas –No pude contener lágrimas cuando sentí su mano en mi vientre. El, era dulce, como siempre- Los amo. –Posó en ese instante un beso en mis labios aún sin apartar su mano de ese lugar.Ese beso estaba tan lleno de amor y sentimientos que lo correspondí del mismo modo, pleno de la más bella felicidad.
Vamos a ser felices, para toda la vida.