domingo, 25 de diciembre de 2011

Deseo de navidad.




Soy ser humano, y todos sabemos que los seres humanos no somos perfectos ¿Verdad?

Tal vez es demasiado tarde para darme cuenta de las cosas. De tu inocente mirada sobre mí, las veces que te preocupaste y estuviste ahí. Ese cálido abrazo que me brindabas y sentía mi mundo pasar desde el derrumbe, hasta la total armonía.
Recuerdo perfectamente cada uno de esos momentos, y lo malo de todo es que no debería tomarles aprecio recordándolos ahora, si no haberlos valorado cuando estuvieron vigentes.

Ahora comprendo cuanto amaba cuando veía esa cálida sonrisa a mi lado, o tus pequeñas manos en mí con algún pretexto barato para poder tocarme. Las veces que me conseguías con tu actitud dulce y que me derretía por dentro, aún sin saber que era.


Siento como si la vida me odiara por tenerme así ¿Por qué no me di cuenta antes? Aunque ya no es tiempo de pensar en eso.

Pequeño. Aunque no te tenga ahora a mi lado, aunque no te haya podido depositar en mi corazón cuando tú lo hiciste quisiera que esos sentimientos que tenías por mí aún vibraran en tu corazón como lo hacen en el mío. Quiero que este amor te alcance donde quiera que tú estés, para aún sin mirarte y sin tocarte sepas que sí, quiero estar a tu lado. Quiero protegerte, reír contigo y divertirnos hasta caer abatidos al suelo.

Quiero eso, sí.

¿Es un día de felicidad? Lo único que quisiera esta navidad, es que TaeMin volviera a mi vida.

domingo, 11 de diciembre de 2011

No creo en el destino


“No creo en el destino; no, no, definitivamente no creo en eso llamado destino; aunque…”
Mirando al chico que le sonreía desde el otro extremo de la sala, junto a la chimenea que le daba un toque anaranjado a su blanca piel.
“¡Señora!”. Fue lo único que atiné en el mismo segundo en que todo ocurrió; aunque milagrosamente bastó solo una milésima más para acercarme un poco hacia su lugar, tomarla del brazo y aproximarla a la vereda. ¿Es que los camiones son tan pequeños que no se ven?
“Señora, ¿Se encuentra bien?”. Se veía aturdida por el susto.
“¡Valla! Casi muero”. Dice mientras abre sus ojos de par en par, posicionándolos lentamente en mi mirada. “¡Tú! ¡Me has rescatado!”
“No lo hice, fue algo que podría hacer cualquiera…” Dije en tono humilde.
“Cualquiera con un buen corazón como el tuyo” Posando su mano izquierda en mi pecho.
“Gracias por el cumplido”. Le sonreí tímidamente.
“Estas cosas se pagan…”. Tomándome un brazo y bajando lentamente por él. Al llegar a mi mano, la toma y la da vuelta con agresión.
“Jinki eeh…”. Dice mi nombre sin que se lo dijera, la verdad me resultó muy extraño. “Tal como lo suponía eres dueño de un corazón tan sagrado como cualquier reliquia”. Era raro todo eso que decía. “Supongo que es trabajo de una vida no muy linda, aunque exitosa; eres capaz de cualquier cosa”. Y sigue palabreando. “Te esperan cosas buenas y DING! El amor de tu vida está cerca”. ¿El amor de mi vida?.. Esto se ponía interesante… “Podrías encontrártelo cruzando esta calle, o tal vez en la siguiente; no te lo tomes literal, es un decir”. Esto me sorprendía.
“Aunque no puedo negar que un poco le acertó, no quiero oír más; simplemente no creo en esas cosas”. Repliqué rotundamente.
“Debes creer, a nadie le hace mal creer tan solo un poquito, podría traerte cosas buenas”.
“No… no creo, y debo irme ya es tarde”.
Emprendí mi viaje pensando en lo que había dicho. ¿El amor de mi vida? ¿En esta calle? De seguro era fan y quiso hablar de ella misma.
“¡AAH! ¿Ese chico se quiere suicidar o qué?” vi a un chico que cruzaba la calle, pero no se daba cuenta de lo que se le aproximaba; si, música… ese es el problema. No reaccioné a más que tirarle una piedra a la cual él se da vuelta molesto y le apunto al frente donde se acercaba aquella máquina gigantesca.
“¡¡CORRE!!”. El chico corría con cara de trauma hacia donde estaba yo.
“¡Pensé que moriría!” Dice entre lágrimas al llegar un tanto agitado a mi lado mientras me abraza; yo la verdad solo lo toqué un poco, no podría abrazar a alguien a quien no conozco.
“Tienes que tener más cuidado, y ESCUCHAR, no tan solo mirar al cruzar las calles ¿Entendido?”
El chico entre lágrimas comienza a reír inocentemente ¿Habré dicho algo estúpido? Tan sólo dije algo que es cierto… me sonrojé; de verdad esto me da vergüenza.
“¡Qué cuidadoso eres!” Me abraza nuevamente. “Es como si te importara”. Se separa de mí para mirarme y sonreírme… Sólo a mi….
“No es ser cuidadoso, es algo que diría cualquier persona”.
“Cualquier persona con un buen corazón”. Me dice con una amplia sonrisa.
¿A qué se debe tanto mi corazón? Esto de verdad da miedo…
“Me llamo Taemin, Lee Taemin. ¿Y tú?”
“Yo soy Jinki”.
“Te debo mi vida Jinki, ¿Quieres casarte conmigo?”
“¿¡Aaah!?”. Exclamé en forma de pregunta ante lo dijo por él anteriormente.
“Es sólo una broma, por salvarme la vida”. Ríe a carcajadas
Fue tan extraño, apenas me conoce y ya me bromea de ese tipo; aunque si fuera mi esposo, tal vez no me molestaría… tanto… un niño despistado de esa forma necesita un guardaespaldas en las calles.
“¿Estabas imaginando nuestra vida de matrimonio?”
“¿YO? ¡No! Sólo recordé cosas que debo comprar”.
“¿Te acompaño?”. Dice alistándose a mi lado.
“Bueno…”. Y extrañamente accedí…
“¡Mira Jinki!”. Paseando por el mercado. “¡Esos algodones son tan lindos, y se ven tan ricos!”. El reflejo de sus ojos, me daba a pensar que necesitaba de ellos.
“Señor, me da uno por favor”. Sí, le compré uno, aunque lo conocía hace un poco más de media hora, me sentía en el deber de velar por aquella sonrisa infantil.
“Jinki, ¿en serio es para mí?”. Pregunta con ojos brillantes.
“No veo otro niño más aquí”. Dije en tono, obviando lo dicho.
“¡¡Ahh!!!”. Lo toma entre miles de sonrisas y comienza a comerlo… nunca antes había visto semejante sonrisa… semejante hermosa sonrisa… “¡Está tan rico! Jinki gracias, mamá nunca me ha querido comprar uno…” Su semblante cambia completamente; en serio desesperaba.
“¡PERO!” Dije exaltado, no sabía cómo reaccionar.
“¿Uh?” Mira con cara de pregunta.
“Ahora tienes uno, de esos que querías…” Le sonreí; sí, la primera vez que le sonreí.
“¡Sí! ¡Y gracias a ti!!
Me abraza en ese justo momento. Podía sentir esas delicadas manos en mi espalda, y por primera vez pude rodear mis brazos en sus pequeñas caderas.
“Jinki…”
“¿Si?”. Pregunté un poco embobado debido al hermoso momento.
“Gracias por este precioso momento”. En eso su sonrisa se veía distinta, era casi imposible describir los sentimientos que había en ella. Me besa en la mejilla, dejando su pegajoso rastro gracias al dulce-
“No agradezcas” Le devuelvo la sonrisa; aunque no sé de qué forma sonreí, deberían preguntárselo a él…
Cuando vuelvo a la realidad, me doy cuenta que… aún estábamos en el mercado… y la gente nos miraba de forma atónita por aquella escena “yaoi’’ que monté con Taemin en ese lugar.
“Jinki”… Tomándome de la mano.
“¿Si Taemin?”
“¿Vamos a terminar de hacer tus cosas quieres?”. Sonriendo de esa manera de nuevo…
Fue la primera vez de muchas a las que no pude decir no.
Así pasado mucho tiempo pude descubrir muchas cosas en él, cómo que aquella sonrisa extrañaba que veía en su rostro, aunque era lo más hermoso del mundo, estaba cargada de algo llamado… amor… Me dí cuenta de ella cuando pude conocerlo, que como ustedes creen, sí, fue junto a él.
Ahora veo al chico al otro lado de la sala, de piel blanca, tomando tonalidad anaranjada por la chimenea, sonreírme nuevamente de esa forma.
Era mi novio.
Así fue como todo ocurrió, nunca creeré en el destino aunque… ¡ESPEREN! Ahora que comienzo a analizar… la señora dijo “amor de mi vida’’ y justo encontré a Taemin… o sea ese día ocurrió lo que había dicho. Ese día encontré a Taemin, a la persona que amo, a quien ha dormido conmigo noche tras noche, a quien le preparo comida, quien soporta todo de mi… el amor de mi vida.
“¡¡Jinki!!”. Sale de los labios del chico al otro extremo de la habitación
“¿Dime Amor?”
“¿He dicho que te amo?”. Sonriéndome de esa forma amorosa nuevamente.
“Cada día, cada hora” Me acerco a él. “Te Amo Taemin”. Respondí mientras le robaba un pequeño beso.
“Y yo a ti”. Correspondiendo este con un dulce abrazo. “Permanece a mi lado siempre, por favor”.
“Eso jamás lo dudes”.

Forever & Always


Hace algún tiempo estábamos juntos, tiempo desde que no conocía eso llamado soledad y cantaba mientras caminaba. El mismo tiempo desde que mi móvil tenía más importancia.
Esperaba siempre las 9 pm para que aquel objeto comenzara a sonar y vibrar sobre el escritorio donde se encontraba normalmente; una serie de sentimientos recorrían mi cuerpo al ver la iluminada pantalla donde aparecía “Taemin’’ junto a ese tono especial de llamada que tenía para él. Apretaba tímidamente el botón “send”, lo posicionaba sobre mi oreja y sentía como desde el otro lado una delicada voz me decía “Te amo hyung” la cual colgaba en menos de un segundo concluida aquella frase.
Cosas como esta eran las que habían dado sentido a mi monótona vida.
Recuerdo aquel día que sin tenerlo previsto me confesé ante él. Todo parecía más normal que de costumbre, hasta cierto instante que desaparecieron los demás. Sin bacilar, en un momento en que mi mente dejó de razonar debido a tener a cierto hermoso chico frente a mis ojos, sus carnosos y suaves labios rozaron los míos. Sentí hormigueos; una sensación cálida en el interior, como si se estuviese llevando a cabo la fiesta del siglo en mi estómago; había oído que era la sensación del beso del verdadero amor, aunque suene un poco “cuento de hadas” así lo hace ver todo él en mi vida.
Palabras bastaron para hacerlo mi novio y coger su mano con seguridad para poder hacer sentir feliz a mi corazón.
Ahora, con un ramo de rosas blancas sobre mis piernas pienso en él, mientras veo cómo pasan postes, árboles y casas frente a mi vista.
Había tomado el tren hace unas tres horas aproximadamente, pero pareciera que fuera una eternidad. Cada momento sin él parece ser una eternidad, es que llevaba mucho tiempo sintiéndolo así. No nos veíamos hace tres meses, pero cuando oí que un aviso corrió por todo el vagón: “Siguiente estación, última. Favor todos retirarse, gracias”.
Sentí que de forma suave el tren se detenía, hasta concluirlo de forma brusca, dejando salir gran cantidad de vapor desde su chimenea. Las puertas se abrieron de forma automática y todos salían rápidamente, como si los esperaran grandes oportunidades. Aun así, tomé mi bolso y posicione aquel ramo de rosas tras mi espalda para retirarme tranquilamente.
Nunca había visitado aquel lugar antes, pero supongo que valía la pena.
Caminé metros, y vi como personas lloraban al reencontrarse con gente a la cual no veían hace mucho tiempo. Otros tan solo se abrazaban como si fuera el último, o tal vez el primero, pero yo realmente no sabía de qué forma reaccionaría al verlo a él.
Seguí con mi búsqueda, hasta que casi al final de la estación vi a un chico rubio, sentado en aquella típica banca plástica que tienen las estaciones, con la cabeza gacha mientras jugaba con sus dedos con un semblante de que haya estado aburrido de esperar tanto.
Me acerqué y sí, era mi Taeminnie.
Sin previo aviso me senté a su lado dejando escapar un suspiro seguido de “Qué agotador viaje”. Me dio la mirada en menos de un segundo y pude notar como la expresión de su cara cambiaba a sorpresa seguida de emoción.
“¿No me vas a abrazar?”
Sonrió tiernamente ante aquella interrogante que salió desde mi boca, para lanzarse rápidamente a mis brazos, rodeando mi cuello con los suyos, y pasados diez segundos mirarme frente a frente y plantar un dulce beso; sí, el beso que ambos esperamos durante largos noventa días.
No nos importó donde estuviéramos, ni quiénes nos vieran, tan solo importaba aquel reencuentro de nuestras almas y corazones. Aquel reencuentro que nos aseguraba nunca más dejar de vernos. El reencuentro que nos haría cumplir aquella promesa que nos hicimos antes de que él partiera.


“Estaremos juntos por siempre y para siempre”.

¿Estoy realmente solo? (Capítulo 1)

…Si ya me encontraste…

No dejes que me valla… jamás.




La calle está totalmente desolada, igual que ayer.
Los arboles están deshojados… igual que ayer…
Y es esta misma neblina que pasa a través de mis ojos, sin poder saber que me encontraré en unos metros.
Lo único que me anima a caminar por estos senderos, una y otra vez es la incertidumbre; esa cosa humana llamada ‘’esperanza’’.
Siempre dicen que algo marca la diferencia; aunque ya he pasado por aquí semana por semana, mes tras mes, es esa parte humana de mí que me ínsita a hacerlo, aunque en realidad creo que nada encontraré a este paso.
Tal vez sólo quiero salir de ese infierno que vivo todos los días… aunque sea bastante triste caminar por aquí; aunque derrame lágrimas cada 15 minutos, nada es peor que estar allá…

-Mira su reloj- 18:55
Creo que nuevamente nada encontré, aunque no busco nada… aunque... debo estar viendo visiones, ya estoy loco.
-¿Hola? -Es raro ver una sombra asomada en la neblina, es muy difícil saber de qué se trata-
¿Hola? –nadie me contesta… me acercaré.

Tal vez crean que es una tontería, es sumamente imposible, pero así ocurrió.
Vi a un chico más o menos de mi altura, parado frente a un árbol manzano, buscando cual era la mejor, de seguro para comerla.
Vi que cogió una, la tomo con ambas manos y la miró de forma especial. Inspeccionó cada rincón de ella, y sin pensarlo más le dio un mordisco.

-¿Hola?
-¡Ah! ¿Quién anda ahí?
-Nadie, ¿eres real?
-¿Qué si soy real? ¿A caso no me veo? –Se acercó a mí y se abrió de brazos para que pudiera apreciar que en verdad había una persona en aquel lugar-.
-Me es bastante extraño que alguien esté en estos lados… suelo caminar a menudo por aquí, y jamás te había visto.
-¿Es extraño para ti?, suelo hacer lo mismo, cada tarde de cada día… el verte a ti me es bastante extraño ¿sabes?
-Pues disculpa, tal vez soy un despistado.
- Como lo soy yo igual…

Me quedé mirándolo, después de terminar esa frase, volvió a dar su mirada en aquella manzana que tenía en sus manos, para darle un segundo mordisco. En eso me mira…

-¿Qué tanto miras?
-N-nada… -no evito sonrojarme-

El me mira perplejo, ¿Qué habrá pasado?
¡Ohh Dios! Posé mis manos sobre mi rostro, en realidad estaba caldeado, pero… ¿Por qué?

-Ehhh… -se acerca unos pasos a mí- Me llamo Jinki –proporciona su mano, de seguro quería un estrechón-
- Yo me llamo Taemin –le pasé mi mano, y efectivamente era eso lo que él quería-

No evité reflejar una sonrisa escondida en aquel rostro; creo que sonreír le hacía ver las facciones más lindas de las que era… ¡Realmente era una persona hermosa!. Tenía hermosos ojos, que eran bastante difícil de distinguir cuando sonreía; y una sonrisa exhibicionista.

-¿Me das? –Pregunté por mera curiosidad-
-¿Manzana? –Me miró con cara de no entender- pues toma…

La cogí en mis manos, la miré unos segundos, como si quisiera buscar algo especial en ella, y finalmente la mordí… lenta y minuciosamente.

-Está muy rica Jinki –se la devolví después de masticar cuidadosamente cada pedazo de ella-
-Lo está… me costó escogerla. Creo que soy bueno tomando decisiones, hasta ahora nada me ha traído problemas.
-Ojalá fuera yo así… pero soy sólo un niño.
-¿Un niño? ¿Qué edad tienes?
-Tengo 18 Jinki, ¿y tú?
-Pues yo 21 años…
-Eres mayor…
-Si…

Era Jinki mayor que yo, pero curiosamente no me importaba.

-Creo que es la primera vez que converso con un desconocido… -dice Jinki con un tono pensativo-
-Digo lo mismo…
-¿Sabes? Una vez me dijeron, que hoy sería un día especial, y espero eso… me dijeron que debería estar justo aquí…
-Yo creo que estoy aquí buscando algo que realmente desconozco.
-¿Desconoces tus propósitos?
-Es sólo intuición…

Comencé a sentir el ambiente un poco tenso, pero el… me incentivaba, realmente quería algo de él, pero… ¿Qué era?

-Jinki, ¿puedo abrazarte? –pregunté con la cabeza gacha, ni yo entendía el por qué dije eso-
-¿Abrazarme? –Me dijo con un tono de confusión-
-S-si…
-Mmm… -se acercó a mí y me tomó lenta y tímidamente entre sus brazos; la sensación que emanaba en mi cuerpo era extraña… sin darme cuenta posé mis brazos en su espalda y lo apretujé contra mí; Ojalá fuera eterno ese momento…

-Jinki, me encanta abrazarte –dije de forma melosa, acurrucando mi cabeza en su pecho-
-¿Lo dices en serio?
-Sí, ¿Por qué debería mentirte?
-No lo sé, es que… creo lo mismo… -aquella última frase, salió de sus labios baja y tranquilamente-
-Correspóndeme ahora.
-Con q…

No terminó la última palabra, que sería un “que’’ antes de que robara la posesión de sus labios, para besarlos… lenta y dulcemente.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Sky



Aquella habitación era un tanto especial para él; su rasgo característico era aquella silla de madera que tenía un gran respaldo posada frente de aquel ventanal.

Era una fría tarde de enero, el cielo no estaba celeste como lo es de costumbre. Las nubes tenían poblado todo aquel basto infinito espacio. De vez en cuando dejaban escapar ligeros rayos entre ellas, lo que daba a pensar que había un sol radiante tras la cortina gris.
Tal vez no todos podían darse cuenta de ello, pero el sí; adoraba contemplar ese cielo.
Pasaron los minutos y comenzaron a caer gotas de lluvia, las cuales chocaban contra el vidrio semi invisible que lo separaba del aire fresco.
No evitaba suspirar; realmente anhelaba ese cielo más que cualquier cosa en el mundo, aunque sabía que era de él.
~*~
Tiene un novio, con el cual comparte el gusto por ese lugar.
Momentos extremos de ternura, y un dulce abrazo rodeando su cintura le dijo “Taeminnie es tuyo, te lo regalo”. La sonrisa del muchacho no podía ser más amplia, y solo atinó a besar cada lugar de su rostro, con besos de dos segundos, hasta el momento en que sus ojos se encontraron, sus labios se vieron uno frente al otro, y no falto mucho para que alguno concretara el beso, haciendo que aquel lugar hormigueante ante el contacto, hiciera ese momento más especial.
“Te amo Jinki, siempre supe que me pertenecía”
“Hoy y siempre”. Dando paso a besarlo una vez más, de forma más duradera.
~*~
Estaba mirando aquel cielo que era solo suyo, también deseando tener la mano de su novio para cogerla, ya que hacía mucho frío y tendía a helarse con facilidad.
Estaba solo, así que repentinamente quitó la vista de su cielo, para dar con una tarjeta que estaba justo en la mesa de al lado.
“No olvides que el cielo es tuyo, es nuestro; le pertenece a nuestro amor. Volveré en dos meses. Te Amo”
Tres semanas daban de su partida, sólo le restaba un mes y una semana anhelando su cielo, anhelando a su amor.

Holi de nuevo(?)


Sé que he escrito aquí mucho, cómo se que llevo años y años. Tal vez he eliminado un millón de entradas, pero nunca es tarde para recomenzar ¿verdad?

Supongo que es una estupidez arrepentirse del pasado, porque lo hecho, hecho está, pero queda esa herida, el no querer saber nada de todo lo que has vivido. Sin darte cuenta a muchos les interesa tu pasado.


Eliminar entradas no garantiza que elimine rastro de lo vivido, pero esta vez prometo hacerlo, o eso espero.
¿Qué va? Pondré mis fics y eso.


Bye :)