domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Estoy realmente solo? (Capítulo 1)

…Si ya me encontraste…

No dejes que me valla… jamás.




La calle está totalmente desolada, igual que ayer.
Los arboles están deshojados… igual que ayer…
Y es esta misma neblina que pasa a través de mis ojos, sin poder saber que me encontraré en unos metros.
Lo único que me anima a caminar por estos senderos, una y otra vez es la incertidumbre; esa cosa humana llamada ‘’esperanza’’.
Siempre dicen que algo marca la diferencia; aunque ya he pasado por aquí semana por semana, mes tras mes, es esa parte humana de mí que me ínsita a hacerlo, aunque en realidad creo que nada encontraré a este paso.
Tal vez sólo quiero salir de ese infierno que vivo todos los días… aunque sea bastante triste caminar por aquí; aunque derrame lágrimas cada 15 minutos, nada es peor que estar allá…

-Mira su reloj- 18:55
Creo que nuevamente nada encontré, aunque no busco nada… aunque... debo estar viendo visiones, ya estoy loco.
-¿Hola? -Es raro ver una sombra asomada en la neblina, es muy difícil saber de qué se trata-
¿Hola? –nadie me contesta… me acercaré.

Tal vez crean que es una tontería, es sumamente imposible, pero así ocurrió.
Vi a un chico más o menos de mi altura, parado frente a un árbol manzano, buscando cual era la mejor, de seguro para comerla.
Vi que cogió una, la tomo con ambas manos y la miró de forma especial. Inspeccionó cada rincón de ella, y sin pensarlo más le dio un mordisco.

-¿Hola?
-¡Ah! ¿Quién anda ahí?
-Nadie, ¿eres real?
-¿Qué si soy real? ¿A caso no me veo? –Se acercó a mí y se abrió de brazos para que pudiera apreciar que en verdad había una persona en aquel lugar-.
-Me es bastante extraño que alguien esté en estos lados… suelo caminar a menudo por aquí, y jamás te había visto.
-¿Es extraño para ti?, suelo hacer lo mismo, cada tarde de cada día… el verte a ti me es bastante extraño ¿sabes?
-Pues disculpa, tal vez soy un despistado.
- Como lo soy yo igual…

Me quedé mirándolo, después de terminar esa frase, volvió a dar su mirada en aquella manzana que tenía en sus manos, para darle un segundo mordisco. En eso me mira…

-¿Qué tanto miras?
-N-nada… -no evito sonrojarme-

El me mira perplejo, ¿Qué habrá pasado?
¡Ohh Dios! Posé mis manos sobre mi rostro, en realidad estaba caldeado, pero… ¿Por qué?

-Ehhh… -se acerca unos pasos a mí- Me llamo Jinki –proporciona su mano, de seguro quería un estrechón-
- Yo me llamo Taemin –le pasé mi mano, y efectivamente era eso lo que él quería-

No evité reflejar una sonrisa escondida en aquel rostro; creo que sonreír le hacía ver las facciones más lindas de las que era… ¡Realmente era una persona hermosa!. Tenía hermosos ojos, que eran bastante difícil de distinguir cuando sonreía; y una sonrisa exhibicionista.

-¿Me das? –Pregunté por mera curiosidad-
-¿Manzana? –Me miró con cara de no entender- pues toma…

La cogí en mis manos, la miré unos segundos, como si quisiera buscar algo especial en ella, y finalmente la mordí… lenta y minuciosamente.

-Está muy rica Jinki –se la devolví después de masticar cuidadosamente cada pedazo de ella-
-Lo está… me costó escogerla. Creo que soy bueno tomando decisiones, hasta ahora nada me ha traído problemas.
-Ojalá fuera yo así… pero soy sólo un niño.
-¿Un niño? ¿Qué edad tienes?
-Tengo 18 Jinki, ¿y tú?
-Pues yo 21 años…
-Eres mayor…
-Si…

Era Jinki mayor que yo, pero curiosamente no me importaba.

-Creo que es la primera vez que converso con un desconocido… -dice Jinki con un tono pensativo-
-Digo lo mismo…
-¿Sabes? Una vez me dijeron, que hoy sería un día especial, y espero eso… me dijeron que debería estar justo aquí…
-Yo creo que estoy aquí buscando algo que realmente desconozco.
-¿Desconoces tus propósitos?
-Es sólo intuición…

Comencé a sentir el ambiente un poco tenso, pero el… me incentivaba, realmente quería algo de él, pero… ¿Qué era?

-Jinki, ¿puedo abrazarte? –pregunté con la cabeza gacha, ni yo entendía el por qué dije eso-
-¿Abrazarme? –Me dijo con un tono de confusión-
-S-si…
-Mmm… -se acercó a mí y me tomó lenta y tímidamente entre sus brazos; la sensación que emanaba en mi cuerpo era extraña… sin darme cuenta posé mis brazos en su espalda y lo apretujé contra mí; Ojalá fuera eterno ese momento…

-Jinki, me encanta abrazarte –dije de forma melosa, acurrucando mi cabeza en su pecho-
-¿Lo dices en serio?
-Sí, ¿Por qué debería mentirte?
-No lo sé, es que… creo lo mismo… -aquella última frase, salió de sus labios baja y tranquilamente-
-Correspóndeme ahora.
-Con q…

No terminó la última palabra, que sería un “que’’ antes de que robara la posesión de sus labios, para besarlos… lenta y dulcemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario