“No creo en el destino; no, no, definitivamente no creo en eso llamado destino; aunque…”
Mirando al chico que le sonreía desde el otro extremo de la sala, junto a la chimenea que le daba un toque anaranjado a su blanca piel.
“¡Señora!”. Fue lo único que atiné en el mismo segundo en que todo ocurrió; aunque milagrosamente bastó solo una milésima más para acercarme un poco hacia su lugar, tomarla del brazo y aproximarla a la vereda. ¿Es que los camiones son tan pequeños que no se ven?
“Señora, ¿Se encuentra bien?”. Se veía aturdida por el susto.
“¡Valla! Casi muero”. Dice mientras abre sus ojos de par en par, posicionándolos lentamente en mi mirada. “¡Tú! ¡Me has rescatado!”
“No lo hice, fue algo que podría hacer cualquiera…” Dije en tono humilde.
“Cualquiera con un buen corazón como el tuyo” Posando su mano izquierda en mi pecho.
“Gracias por el cumplido”. Le sonreí tímidamente.
“Estas cosas se pagan…”. Tomándome un brazo y bajando lentamente por él. Al llegar a mi mano, la toma y la da vuelta con agresión.
“Jinki eeh…”. Dice mi nombre sin que se lo dijera, la verdad me resultó muy extraño. “Tal como lo suponía eres dueño de un corazón tan sagrado como cualquier reliquia”. Era raro todo eso que decía. “Supongo que es trabajo de una vida no muy linda, aunque exitosa; eres capaz de cualquier cosa”. Y sigue palabreando. “Te esperan cosas buenas y DING! El amor de tu vida está cerca”. ¿El amor de mi vida?.. Esto se ponía interesante… “Podrías encontrártelo cruzando esta calle, o tal vez en la siguiente; no te lo tomes literal, es un decir”. Esto me sorprendía.
“Aunque no puedo negar que un poco le acertó, no quiero oír más; simplemente no creo en esas cosas”. Repliqué rotundamente.
“Debes creer, a nadie le hace mal creer tan solo un poquito, podría traerte cosas buenas”.
“No… no creo, y debo irme ya es tarde”.
Emprendí mi viaje pensando en lo que había dicho. ¿El amor de mi vida? ¿En esta calle? De seguro era fan y quiso hablar de ella misma.
“¡AAH! ¿Ese chico se quiere suicidar o qué?” vi a un chico que cruzaba la calle, pero no se daba cuenta de lo que se le aproximaba; si, música… ese es el problema. No reaccioné a más que tirarle una piedra a la cual él se da vuelta molesto y le apunto al frente donde se acercaba aquella máquina gigantesca.
“¡¡CORRE!!”. El chico corría con cara de trauma hacia donde estaba yo.
“¡Pensé que moriría!” Dice entre lágrimas al llegar un tanto agitado a mi lado mientras me abraza; yo la verdad solo lo toqué un poco, no podría abrazar a alguien a quien no conozco.
“Tienes que tener más cuidado, y ESCUCHAR, no tan solo mirar al cruzar las calles ¿Entendido?”
El chico entre lágrimas comienza a reír inocentemente ¿Habré dicho algo estúpido? Tan sólo dije algo que es cierto… me sonrojé; de verdad esto me da vergüenza.
“¡Qué cuidadoso eres!” Me abraza nuevamente. “Es como si te importara”. Se separa de mí para mirarme y sonreírme… Sólo a mi….
“No es ser cuidadoso, es algo que diría cualquier persona”.
“Cualquier persona con un buen corazón”. Me dice con una amplia sonrisa.
¿A qué se debe tanto mi corazón? Esto de verdad da miedo…
“Me llamo Taemin, Lee Taemin. ¿Y tú?”
“Yo soy Jinki”.
“Te debo mi vida Jinki, ¿Quieres casarte conmigo?”
“¿¡Aaah!?”. Exclamé en forma de pregunta ante lo dijo por él anteriormente.
“Es sólo una broma, por salvarme la vida”. Ríe a carcajadas
Fue tan extraño, apenas me conoce y ya me bromea de ese tipo; aunque si fuera mi esposo, tal vez no me molestaría… tanto… un niño despistado de esa forma necesita un guardaespaldas en las calles.
“¿Estabas imaginando nuestra vida de matrimonio?”
“¿YO? ¡No! Sólo recordé cosas que debo comprar”.
“¿Te acompaño?”. Dice alistándose a mi lado.
“Bueno…”. Y extrañamente accedí…
“¡Mira Jinki!”. Paseando por el mercado. “¡Esos algodones son tan lindos, y se ven tan ricos!”. El reflejo de sus ojos, me daba a pensar que necesitaba de ellos.
“Señor, me da uno por favor”. Sí, le compré uno, aunque lo conocía hace un poco más de media hora, me sentía en el deber de velar por aquella sonrisa infantil.
“Jinki, ¿en serio es para mí?”. Pregunta con ojos brillantes.
“No veo otro niño más aquí”. Dije en tono, obviando lo dicho.
“¡¡Ahh!!!”. Lo toma entre miles de sonrisas y comienza a comerlo… nunca antes había visto semejante sonrisa… semejante hermosa sonrisa… “¡Está tan rico! Jinki gracias, mamá nunca me ha querido comprar uno…” Su semblante cambia completamente; en serio desesperaba.
“¡PERO!” Dije exaltado, no sabía cómo reaccionar.
“¿Uh?” Mira con cara de pregunta.
“Ahora tienes uno, de esos que querías…” Le sonreí; sí, la primera vez que le sonreí.
“¡Sí! ¡Y gracias a ti!!
Me abraza en ese justo momento. Podía sentir esas delicadas manos en mi espalda, y por primera vez pude rodear mis brazos en sus pequeñas caderas.
“Jinki…”
“¿Si?”. Pregunté un poco embobado debido al hermoso momento.
“Gracias por este precioso momento”. En eso su sonrisa se veía distinta, era casi imposible describir los sentimientos que había en ella. Me besa en la mejilla, dejando su pegajoso rastro gracias al dulce-
“No agradezcas” Le devuelvo la sonrisa; aunque no sé de qué forma sonreí, deberían preguntárselo a él…
Cuando vuelvo a la realidad, me doy cuenta que… aún estábamos en el mercado… y la gente nos miraba de forma atónita por aquella escena “yaoi’’ que monté con Taemin en ese lugar.
“Jinki”… Tomándome de la mano.
“¿Si Taemin?”
“¿Vamos a terminar de hacer tus cosas quieres?”. Sonriendo de esa manera de nuevo…
Fue la primera vez de muchas a las que no pude decir no.
Así pasado mucho tiempo pude descubrir muchas cosas en él, cómo que aquella sonrisa extrañaba que veía en su rostro, aunque era lo más hermoso del mundo, estaba cargada de algo llamado… amor… Me dí cuenta de ella cuando pude conocerlo, que como ustedes creen, sí, fue junto a él.
Ahora veo al chico al otro lado de la sala, de piel blanca, tomando tonalidad anaranjada por la chimenea, sonreírme nuevamente de esa forma.
Era mi novio.
Así fue como todo ocurrió, nunca creeré en el destino aunque… ¡ESPEREN! Ahora que comienzo a analizar… la señora dijo “amor de mi vida’’ y justo encontré a Taemin… o sea ese día ocurrió lo que había dicho. Ese día encontré a Taemin, a la persona que amo, a quien ha dormido conmigo noche tras noche, a quien le preparo comida, quien soporta todo de mi… el amor de mi vida.
“¡¡Jinki!!”. Sale de los labios del chico al otro extremo de la habitación
“¿Dime Amor?”
“¿He dicho que te amo?”. Sonriéndome de esa forma amorosa nuevamente.
“Cada día, cada hora” Me acerco a él. “Te Amo Taemin”. Respondí mientras le robaba un pequeño beso.
“Y yo a ti”. Correspondiendo este con un dulce abrazo. “Permanece a mi lado siempre, por favor”.
“Eso jamás lo dudes”.