miércoles, 7 de marzo de 2012

Una vez más


Sentí que estaba llorando entre mis sueños… una vez más.
Me llenaba de tristeza el hecho que estuviéramos tan separados. Nunca antes había sido de ese modo, pero aunque lo odiara así era.
Muchas veces entre sueños llegaban a mi mente un montón de imágenes no tan sólo producto de mi imaginación, si no más que nada recuerdos que se acumulaban en mi mente sin querer ser desechados.
¿Cómo querer olvidarlos? Si cuando tenía alrededor de 12 años lo conocí. Siempre fue bastante atento conmigo, pero era pequeño y no sabía de esas cosas del amor y nada más pensaba que era un amigo al cual apreciaba bastante, no más que eso. Muchas veces aquella sonrisa era capaz de alejar mis más grandes temores y qué decir de cada vez que sentía su abrazo… mi cuerpo siempre se ha debilitado ante su tacto, se sentía tan cálido y acogedor que… no lo soltaría jamás.
Al recordar tantas cosas hermosas en ese momento sentí lágrimas salir de mis ojos entre dolorosos sollozos, pero calmó eso momentáneamente una mano suave acariciaba de mis cabellos y yo me dejé sentir, necesitaba apoyo, y también me di cuenta que no estaba soñando, si no llorando… una vez más.

“Así que llorando de nuevo, bebé’’ Era claramente la voz de Key hyung auxiliando de mi sufrimiento una vez más. “Osh, deja a JinKi en paz’’ Dijo con un suspiro mientras buscaba la forma de mirarme con su ceño fruncido, pero luego sonrió; yo también le sonreí.
Sabes perfectamente que desde que acabamos me siento así… -Le dije resignado, con intensiones de llorar una vez más.
Lo ves a cada momento ¿Por qué no le hablas? Si no te has dado cuenta él sí quiere hacerlo –Dijo seguro. Claramente era cierto, pero algo en mí no me dejaba y terminaba ignorándole cuando apenas le veía. Suspiré resignado. –Vamos, no es tan malo, quizá JinKi no es un tonto, y tal vez tú ya has madurado lo suficiente como para afrontar esas adversidades que atacaban a la bonita relación que tenían.

Si aunque no quisiera creerlo, todo lo que mi hyung decía era cierto y a pesar de eso me limitaba a llorar y llorar sin nada más.

Okay hyung. Me dejaré hablar por Onew hyung –Sentencié algo vencido aunque yo mismo me sentía triunfante; había sido una difícil decisión.
Bien, entonces… -En ese momento mi hyung me quitó las sábanas y con fuerza me echó de la cama levantándome para empujarme fuera de la puerta donde choqué por sorpresa con el dueño de mis llantos y mi amor.

Miré hacia atrás y Key cerraba la puerta y me decía con sus labios “Suerte”. Apenas volteé sonrojado, Onew miraba con reproche a JongHyun que por su parte cerraba la otra; de seguro habían planeado todo esto.

H-Hola, TaeMin –La voz temblorosa del mayor me sacó del trance y lo miré. El tenía la mirada perdida a cualquier lugar, pero menos a mí y pude suponer que estaba nervioso. Lo conocía.
Hola hyung –Por mi parte le contesté tímidamente mientras jugaba con mis manos.
¿Quieres hablar, no? –En ese momento finalmente me miró y lo miré. Nuestros ojos dieron contacto fijo y sentí como todo volvía a mí. Me llené de paz y angustia a la vez, era extraño… era imposible no perderme en aquellos ojos que tanto amaba.
Sí –Dije decidido, pero no firme.

Su mano tomó de mi muñeca y mis mejillas tomaron el color más rojo que pudiera existir, mientras notaba que por su parte era recíproco.
Me llevó hacia la cocina en donde me soltó y comenzó a calentar una leche a la vez que se preparaba un té.

Espérame en la mesa –Ordenó de forma gentil concentrado en lo que hacía, y yo afirmé para luego tomar asiento en dicho lugar.

Pasó un momento y lo vi llegar con dos tazones. Se veía bastante inseguro y podría jurar que se le iban a caer.

¡Hyung! –Exclamé, pero luego con un suspiro de alivio, mi amado dejó ambos tazones en la mesa para finalmente ir en busca del pan. Había hecho tostadas.
Espero todo haya quedado bien, ¿está la leche a una buena temperatura? –Me preguntó una vez que trajo los panes y los dejaba encima de la mesa, con cierta mirada desinteresada. Me perdí en él sin duda. A los segundos vi como tomaba su tazón, y luego de imitar su acción y probar de mi leche.

S-S… -Iba a responder cuando oí la exclamación de dolor por parte del mayor. De seguro el nerviosismo había hecho sus manos temblar y se derramó el té que bebía sobre sí.
Me apresuré y fui en busca de un paño a la cocina. Apenas quise comenzar a secarlo intentó quitármelo, pero no le hice caso y seguí limpiando y soplando de su ropa; de seguro se había quemado fuerte y noté su sorpresa. Repentinamente me miró a lo ojos; quise quitarle la mirada pero era inútil, él la sostuvo.
Mis piernas comenzaban a tiritar, un torrente de emociones se apoderaba de mi delicado cuerpo en cuanto escuché una frase salir de sus labios.

“Aún te amo”
A pesar que mis ojos se llenaron de lágrimas, noté el nerviosismo que este tenía y lo abracé son más. Aquellos fuertes brazos aferraban mi cuerpo al suyo y en cuanto me sentí tranquilo comencé a decirle una y otra vez “Te amo JinKi, TE AMO”.
Aún nos amábamos….

Tal vez ambos fuimos unos tontos. Quizá desperdiciamos valioso tiempo de relación, pero estábamos ahí, fundiéndonos en un beso del más puro amor.

Estábamos juntos y vivíamos nuestra plena felicidad una vez más.

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